
Compañeros protagonistas en nuestras vidas desde el día en que nacemos, pues rápidamente nos inscriben en el primero de todos..."el libro de familia", años más tarde lo encontramos en un cajón de la cómoda de nuestra madre y curiosos preguntamos que significado tiene.
Después los libros de cuentos, !que lindos!, primero nos los lee mamá y nos encanta ver e interpretar los dibujos y después cuando aprendemos a leerlos, nos ilusiona un montón volver a hacerlo, esta vez solos y orgullosos de haberlo conseguido !por fín!.
Más tarde los libros del colegio, !ummmmm que bien huelen cuando los estrenamos! y cómo sin darnos cuenta van formando nuestra persona y nuestro saber. ¿ Y los libros de consulta?....¿Quién no ha tenido en el mueble del salón una enciclopedia gorda, con un montón de tomos que nuestros padres fueron comprando cada més a la editorial más importante del momento?.
Y... aquel libro pequeño que nos enseñó a rezar y que llavábamos apretado en nuestra mano el día que hicimos nuestra Primera Comunión.
Libros de aventuras que cogíamos en la biblioteca y que también nos traían los Reyes Magos cada año, sin falta.
Libros que hemos leido y cambiado por otros en la vieja librería del barrio y que cuando ibas llegando al interesante final...! le faltaba una hoja!!cachis!, pero solo te pasaba una vez, después ya te ocupabas de mirarlos bien y comprobar que las páginas eran correlativas hasta el The End.
Aquellos libros que escondíamos porque tenían alguna imagen "descocada" y nos daba verguenza, !si los vieran nuestros hijos, se partirian de risa! jajaja.
El libro que leímos en un momento quizás de madurez en nuestra vida y que nos pareció tan especial que aún sigue guardado en algún estante de la casa.
Libros que han reforzado nuestras convicciones y nuestros valores, libros que hemos recomendado a nuestros amigos, libros que nos han ayudado a conciliar el sueño, libros que nos han acompañado y entretenido en nuestros viajes, libros que nos han servido de escusa para acercarnos a alguien especial, libros que nos hicieron reir y también llorar, libros que nos han hecho pensar, libros que nos ayudaron a ser lo que somos y libros que se están perdiendo porque las nuevas tecnologías los absorven sin remedio.
No perdamos la buena costumbre de leer y contagiemos a las nuevas generaciones de esta necesidad y sin ninguna duda... del placer de hacerlo.
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