El otro día hable de libros, hoy voy a hablar de las palabras escritas, soy una osada al querer escribir emulando a los sabios y a los poetas, pero si me he atrevido a hacerlo es porque me he dado cuenta de que todo aquel que escribe es para transmitir algo, aunque sea inconscientemente, pero en las palabras escritas siempre va implícito el corazón del autor.
Los científicos y los sabios escriben sus libros para dejar constancia de sus investigaciones, de su saber, para dejar conocimiento impreso a nuevas generaciones, transmiten sus vidas dedicadas a la experimentacíón y a la ciencia.
Los poetas imprimen la belleza de las cosas adornando con sus palabras y describiendo los paisajes de tal modo que nos paseamos por ellos cuando les leemos, dejan impregnados los renglones de infinidad de sentimientos dependiendo del estado de ánimo del escritor, sin darse cuenta nos invaden con su alegría, su ansiedad, sus temores o sus amores.
Yo también escribo para transmitir, por eso procuro no hacerlo cuando estoy triste , pues sé que mi corazón se escapa por mi pluma y deja caer su palpitar en su tinta como si de mis venas se tratara. Escribo porque sí, porque me apetece, porque es mi bálbula de escape, porque con mi amigo el papel, se que no estoy sola. Escribo porque sé que mi mensaje llega, porque quiero decir lo que siento, porque quiero transmitir mi opinión y mi conocimiento como los sabios y todo mi amor como los poetas....
" Si al mecer las azules campanillas de tu balcón
crees que suspirando pasa el viento murmurador,
sabe que, oculta entre las verdes hojas, suspiro yo...
Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor,
crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz,
sabe que, entre las sombras que te cercan, te llamo yo...
Si se turba medroso en la alta noche tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo... respiro yo."
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