sábado, 12 de septiembre de 2009

"Formula más que 1"






No soy una gran aficionada a los deportes, pero me gusta saber como van clasificados los deportistas españoles, como es el caso de Fernando Alonso, le he admirado siempre por su esfuerzo y por los resultados que ha obtenido.

Este fin de semana ha venido a su tierra y hemos decidido acercarnos a Oviedo para ver la exhibición que ofrecerá el Campeón a todos sus seguidores, la mejor manera de hacerlo es en tren, pues los accesos a la ciudad seguramente estarán saturados. Hemos tenido la genial idea de llevarnos una escalera porque suponemos la gran afluencia de público que habrá y lo dificil que será conseguir un buen lugar para observar con todo detalle tal evento.

La primera sensación diferente ha sido en el tren, todos los vagones llenos de gente de todas las edades, apretados nos rozábamos unos a otros, nos mirábamos y nos sonreíamos sin conocernos, porque todos sabíamos que íbamos al mismo lugar y a ver lo mismo. Se respiraba alegría en el ambiente y deseos de llegar cuanto antes para ver el espectáculo.

La gran avenida estaba delimitada por grandes bloques de hormigón y una valla alta, tras ella....cientos y cientos de cabezas inquietas esperando la llegada de su ídolo, nerviosos, eufóricos, sonaban las gaitas y los altavoces relataban hazañas del campeón. Observé muy buena organización y gran seguridad, lo que me dió confianza y me sentí tranquila en el lugar elegido para ver al joven que había conseguido pasear el nombre de Asturias y España por todo el mundo.
A punto de comenzar, los niños ya estaban situados en primera fila gracias a la comprensión de unos jóvenes, y nosotros, los mayores, encaramados en la escalera de aluminio que habíamos transportado en el tren y por gran parte de la ciudad y desde la que milagrosamente teníamos al alcance de nuestros ojos gran parte del recorrido. Entre vítores, gritos y aplausos apareció...iba sentado a lomos de un descapotable, como un caballero andante, sin casco, sencillo, solo con su equipo blanco, emocionado y saludando a sus incondicionales.
Luego nos encandiló dando un par de vueltas al recorrido con su cars, haciendo filigranas, sin manos, sin pies, parando y arrancando a gran velocidad, bajándose de él y acercándose a la afición para robarles las cámaras y hacerse fotos , igual que un niño travieso, jugando con nosotros y emocionándonos.
Después nos sorprendió llegando como una bala en aquel Renault amarillo brillante, nos deleitó con unos trombos increíbles y desmostró su habilidad quemando rueda, derrapando y girando sin parar.
Sabíamos que lo siguiente sería el Fórmula 1, los altavoces nos habian indicado que alcanzaría la velocidad y el sonido de una carrera en circuito habitual, la tensión y el nerviosismo se apoderó de nosotros, el ambiente era espeso ante tal espectación, se hizo un gran silencio... de repente la escalera en la que estábamos subidos comenzó a vibrar, un fuerte hormigueo subía desde nuestros pies hasta nuestra garganta donde explotaba en un grito de impresionante emoción al sentir el ruido ensordecedor y expeluznante de aquella máquina blanca que pasaba como una exhalación ante nuestros ojos, la piel se nos erizaba al sentir en nuestras venas la manera en la que aquel joven había puesto el mundo a sus pies y la marea azul se convertía en una infinita explosión atronante de gritos y vivas nombrando al Campeón.
En la última vuelta al recorrido, tuvimos la suerte de contemplarlo parado ante nosotros durante el tiempo sufiente para hacerle estas fotos y hoy me siento privilegiada por haber vivido este momento tan especial.

!Enhorabuena y suerte, Fernando!!.
( Si pulsas sobre las fotos podrás verlas en un tamaño mayor)

2 comentarios:

  1. Yo quiero ver imagenes de una escalera de aluminio poblada de gente, sería premio pulitzer de fotografia.

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  2. Sin duda, Rafael... Incluso un seguimiento desde que montais en el tren hasta que llegais a casa jaja Sois los mejores...

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