sábado, 10 de octubre de 2009

El Gladiador y la Gitana


La plaza del mercado Romano estaba abarrotada de gente: soldados, campesinos, peregrinos, religiosos, ladronzuelos y todo tipo de personajes de aquella época. Los tenderetes muy cercanos entre ellos, variopintos, con todo tipo de viandas, artilugios y oficios .

El Gladiador caminaba entre ellos en busca de un armero que templara sus armas, erguido, espectante, orgulloso de su porte. Por un momento, algo distrajo su atención en un puesto de lienzos, los linos, las gasas y las sedas colgadas se separaban suavemente movidos por la brisa otoñal y dejaban entrever una mujer, acariciaba el género ensimismada, sus dedos adornados con aros de plata, su piel morena, sus ojos oscuros y su pelo negro ondulado y salvaje le daban el aspecto de una gitana, enseguida se dió cuenta de que era observada y esbozó una sonrisa que embrujó al apuesto Gladiador.

Sin apenas darse cuenta, en ese momento nació entre ellos un lazo especial, tanto, que cada día el Gladiador volvía al mercado para hayar entre las telas la sonrisa de la Gitana y ella siempre estaba allí...deseando escuchar sus pasos al acercarse. No era necesario hablar, bastaba con mirarse para mutuamente despertar ilusiones y deseos en sus corazones, haciendo aquel lazo cada día mas fuerte y más importante. Él encontraba en los ojos de ella la calma de sus luchas y el alivio de sus batallas y ella en los de él la fuerza y la protección a su soledad, en el cruce de sus miradas había un abrazo eterno y por algún motivo se necesitaban, una y otra vez volvían a compartir aquellos momentos en aquel rincón, hablándose en un lenguaje que solo ellos entendían , poco a poco descubrian sus anhelos y sus sentimientos y más dificil despedirse les resultaba...

Cada atardecer ella enciende una hoguera y a su alrededor baila una danza, sus manos alzadas al cielo...su silueta envuelta en el giro de sus enaguas, su piel morena brilla y su corazón derrama, porque sabe que una noche, cabalgando entre las llamas, con sus ojos azul cielo y la armadura de plata, el apuesto Gladiador vendrá a buscarla.


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