sábado, 27 de marzo de 2010

Monica Naranjo



Hace años en mis tiempos jóvenes de estudiante, cada víspera de un examen escribía religiosamente en un trocito de papel todas las posibles respuestas, lo plegaba cuidadosamente y por la mañana antes de ir al cole, lo escondía en el borde de mi calcetín. Sabía que estaba incumpliendo las normas y nunca jamás fuí capaz de sacar el papelito de su escondite, pero sí conseguía recordar lo que había escrito la noche anterior. Anoche me sucedió algo parecido, me invitaron a ver el concierto de Mónica Naranjo, llevé mi cámara digital, sabiendo que estaba prohibido hacer fotos , pensé que si grababa un poquito de su actuación nadie se daría cuenta y así hoy podría dejaros una muestra de lo que escuché, sin embargo... volvió aquella sensación antigua de estar infringiendo las normas y aunque tuve el valor de encender la cámara y enfocar el objetivo, desgraciadamente olvidé pulsar el botón de grabado y lo único que puedo ofrecer es mi relato y una foto que hice al escenario minutos antes de que comenzara el espectáculo.

Digo espectáculo porque no se le puede llamar de otra manera, nunca había sentido la música tan dentro de mí como anoche. Se trataba de su nuevo disco Adagio y acompañada por la Orquesta Sinfónica de Madrid. Actuó en el Auditorio Principe Felipe de Oviedo, espectacular edificio que me sorprendió gratamente por su elegancia y su categoría.
Apareció como una diosa, bajo la luz tenue del escenario...vestía una capa semitransparente negra, la capucha ocultaba su pelo y su esbelta figura la cubría sensualmente un vestido de terciopelo verde oscuro, el auditorio entero rompió en aplausos y tras un leve silencio su voz comenzó a invadirnos suavemente... como si tuviera miedo a hacernos daño....para luego romper en verdaderos desgarros de voz mezclados con los compases sinfónicos de la música, haciendonos extremecer y envolviendonos de tal manera que nuestra piel se erizaba y nuestras venas vibraban hasta hecernos explotar del placer de escucharla.
Nos deleitó con diecisiete canciones, la mayoría conocidas por todos nosotros de otros discos, pero con arreglos diferentes y en todas y cada una de ellas nos hizo sentir, nos hizo ver y disfrutar su arte, tengo que confesar y lo digo con orgullo porque todavía tengo la capacidad de emocionarme así, que en varias ocasiones durante el concierto, no pude contener la emoción y las lágrimas se deslizaron por mis mejillas disimuladamente.
Escucharla en directo es un cúmulo de sensaciones increibles , si te gusta su música...haz lo posible por ir a verla.
(Espero haberos transmitido lo que no fuí capáz de grabar para demostrarlo.)

2 comentarios:

  1. Uno que no fué al concierto.28 de marzo de 2010 a las 11:58

    La imagen que nos has hecho del concierto está llena de sonidos y colores, no has necesitado la cámara para situarnos en el auditorio.Solo te falta describirnos el sonido del violín de Paganini.

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  2. Con la descripcion que realizas del concierto ;eran dos diosas una en el escenario y otra, tu ,transmitiendo las emociones tal cual como si a tu a lado hubieramos estado y sentido, y de la emocioónn surgieran los sentimientos, que desgarran y penetran intimamente .

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