Hoy tiene 23 años y sigue con su afición a la música, con sus deseos de de ser escuchada y reconocida, con la ilusión de que le den una oportunidad.
Sigo escuchándola a escondidas mientras ensaya y con el paso del tiempo, su voz de niña se ha convertido en un verdadero torrente femenino, día tras día consigue erizar mi piel y hace que me sienta orgullosa de su perseverancia.
Esta noche a cantado en el barrio y ha dejado a los espectadores con la boca abierta, nos ha cautivado con su expresividad y su sonrisa . Su voz inundó el lugar y todo el mundo a comentado la gran sorpresa que les ha causado su tono y su fuerza. Yo sé....que algún día encontrará su premio.
En el mismo tiempo, cuatro pasos más adelante y tras otra puerta, también he escuchado muchas veces, el silencio de su estudio y su constancia. Durante años la he contemplado y acompañado en su sacrificio para conseguir la ilusión de ser alguien, de alcanzar la meta de la profesión que se había propuesto estudiar. He visto como se ha esforzado y esquivado todos los obstáculos que ha encontrado, como ha hecho efectivo su afán de superación.
Ella tiene 29 años, hoy su esfuerzo se ha visto recompensado y a conseguido la oportunidad que esperaba para demostrar lo que realmente vale, hoy es Ingeniero Técnico en una gran empresa y naturalmente me siento muy orgullosa de su madurez y su temple.
Ya habrás adivinado que hablo de mis hijas, dos seres increibles que protejeré con mi piel porque ellas son mis ganas e ilusión de vivir.



